Digámosle adiós a los elfos, jajajaja… ok NO! Pero
al menos de momento vámonos con los humanos que solo han aparecido en contadas
ocasiones hasta ahora.
Y aquí les presento la penúltima parte del Silmarillion,
Akallabêth, aunque hice un poco de trampa y agregue un poquitín de la parte
final, Los Anillos del Poder, pues me era algo imposible escribir sobre el
primero sin mencionar cosas que suceden en el segundo.
Pero antes un recordatorio relámpago! Debido a las
plegarias de Eärendil, los Valar al fin reunieron a los elfos que se encontraban
en Valinor y todos ellos se dirigieron a luchar en la Tierra Media, resultando
una gran victoria para ellos, la captura de Morgoth y su posterior envió al
Vacio, Sauron ni sus luces. Tras esto se debía volver a Valinor, la gran mayoría
de los elfos lo hicieron pero algunos se quedaron, como Elrond y Galadriel.
En tanto los Valar recompensaron a los humanos que
ayudaron en la lucha, por un lado les fue concedido más inteligencia, más
altura, una vida más larga que el común de los mortales y una isla para ellos
solitos, además dicho terruño estaba en el mar más cerca de Aman que de la Tierra Media, en su cara
elfos!!!
En dicha isla, la ciudad principal y puerto se
llamaba Númenor. Por muchos pero muchos años todo fue paz y tranquilidad, los
númenóreanos eran digamos lo mejor de la raza humana, podían haber derrotado a
sus semejantes que vivian en la Tierra Media, pero no lo hicieron pues dejaron
las armas por las artes, así pues todo era alegría y flores, eso si, los Valar
les “pidieron” no andar de curiosos y navegar hacia Aman, no fuera que les
diera envidia aquello de la inmortalidad, belleza e inteligencia de los elfos,
a la par de desear para ellos la tierra de los Valar. Oh tontos inmortales!
De primero si obedecieron, pero para que no
anhelaran tanto, los mismos elfos de Valinor les visitaban de vez en cuando y les
daban regalos, entre ellos el más preciado fueron el Árbol Blanco y el Árbol de
Túna, ambos partes de cada uno de los Árboles de Valinor, gran regalo sin duda,
por ello fueron cuidados con esmero… pero no por mucho tiempo. Debo agregar que
al Árbol Blanco le fue ligada una profecía, cuando este muriera también lo haría
la estirpe de los Reyes.
Pues como seguramente estarán pensando, el tiempo
paso y paso a la par que el anhelo creció y creció… por Valinor y ser
inmortales. De esta forma comenzaron a murmurar primero en secreto y después a
voces, sobre el destino de los hombres y la prohibición de los Valar en navegar
rumbo a sus tierras. Y les hicieron saber sus reproches y quejas, Manwë al
escucharlos se entristeció pues intuyo la que se venía sobre Númenor.
Los dimes y diretes dieron inicio, unos queriendo
convencer de ser inmortales, otros queriendo abrir los ojos para que se dieran
cuenta del enorme regalo que poseían al poder morir. Además también había discusión
entre los habitantes de Númenor, y sucedió que en el reinado de Anclaimon se
dividieron en dos grupos:
-
Los hombres del Rey, quienes se apartaron de los
elfos y los Valar.
-
Los elendili, quienes deseaban seguir siendo amigos
de los elfos y los Valar, más aun así temían a la muerte.
Así pues, los númenóreanos ya no profesaron respeto y
amor hacia los Valar, pero continuaron temiéndoles lo suficiente para no
quebrantar la orden de no navegar hacia su tierra, entonces navegaron con rumbo
a la otra dirección, Tierra Media, donde construyeron ciudades pues su isla ya
era pequeña para ellos.
Y mientras ellos refunfuñaban por no ser inmortales,
Sauron comenzó a moverse, de hecho, mejor retrocedamos algunos siglos, cuando
Morgy fue capturado Sauron apareció y pidió perdón a Eönwë, pero como este no podía
perdonar a un par pues lo mando a Valinor, pero en vez de hacer eso se escondió,
y comenzó a tramar planes que se concretaron cuando vio a los númenóreanos,
pues entre todas las razas Sauron odiaba a los hombres, especialmente a los
habitantes de Númenor, entonces Sauron se transformó en un ser de enorme
belleza y comenzó a visitar las ciudades de los elfos, fue especialmente
recibido con los Noldor pues estos querían tener más territorios, y entre
promesas y engaños Sauron sus mejores herreros fabricaron bajo su guía los
Anillos de Poder, pero los elfos no sabían que Sauron había realizado un anillo
para él forjándolo en la Montaña de Fuego, este fue conocido como el Anillo
Único, un anillo que los gobernaría a todos, gran parte de la fuerza y voluntad
de Sauron se trasladó al Anillo, mientras lo portaba podía ver lo que sucedía alrededor
de quienes portaban los anillos menores, y podía leer y gobernar los
pensamientos de sus portadores.
Pero cometió un error, cuando se colocó el Anillo,
los elfos se dieron cuenta quien era en realidad, y huyeron llevándose 3 de los
anillos, estos eran Narya (fuego), Nenya (agua) y Vilya (aire), de todos los
anillos menores estos eran los que Sauron mas deseaba recuperar pues quienes
los portaran podían evitar el deterioro de la tierra.
Sauron entonces lucho contra los elfos, derroto a Minastir,
arrebatándole las tierra de Mordor y afincándose en la Torre de Barad-dûr, y de
ahí luchar para conquistar la Tierra Media, y de paso borrar del mapa a los
númenóreanos a quienes odiaba a causa de su antigua alianza con los elfos y
Valar. Elrond encontró a Imladris y la hizo su fortaleza, fue conocida por los
hombres como Rivendel.
En tanto, Sauron repartió el resto de anillos, siete
anillos recibieron los enanos, pero nueve les fue otorgados a los hombres, pues
de todas las razas ellos eran los más predispuestos a someterse. Todos los
anillos gobernaban a su portador, les pervertía y al final los traicionaban.
Los enanos eran más resistentes, pero el oro y las riquezas les atraía, y de
esto se aprovechó Sauron, ahora bien, de esos siete anillos de los enanos,
algunos fueron devorados por dragones, y otros fueron recuperados por su legítimo
dueño.
Los portadores humanos fueron consumidos poco a poco
por los anillos, veían visiones enviadas por Sauron, y al final entraron al
reino de las sombras, recibieron entonces el nombre de Nazgûl, espectros del
Anillo, servidores del portador del Anillo Único.
Y sucedió que un buen año, ya ni se cuál sea la
verdad, estaba el rey Pharazôn pensando en la guerra, sabiendo de lo
conquistado por Sauron, llegaron emisarios diciendo que el susodicho se había proclamado
Rey de los Hombres, reclutado un ejército y su deseo de borrar del mapa a
Númenor. Phara-chan pensó “esta es la mía!” pues creyó si derrotaba a Sauron se
convertiría en el Rey del Mundo y tendría de sirviente al que tanto hizo sufrir
y temer a los elfos. Y marcho Phara-chan, en más de un sentido, total que ordeno
a Sauron saliera a su encuentro, y aquel acudió desde su Torre de Barad-dûr… y
se humilló ante Phara-chan!!
Pharazôn no se dejó engañar, JA!, y le dijo le llevaría
como prisionero a Númenor como rehén, Sauron acepto haciéndose el dolido; sin
embargo, ESE era precisamente su plan, y al ver la ciudad el odio y envidia en
su corazón aumentó.
Y aunque usted no lo crea, como decía Ripley, no habían
pasado tres días de su llegada como “prisionero” que ya estaba de amigo con
Pharazôn, pues Sauron se le daba muy bien aquello de embaucar tanto que el mismísimo
rey comenzó a venerar a Morgoth, bajo su primer nombre, Melkor. Y si el rey lo
hace pues sus consejeros también, salvo uno que se mantuvo firme, Amandil, a
consecuencia fue destituido pero como era un noble y había sido un gran capitán
ganándose el aprecio de muchos del pueblo ni Pharazôn ni Sauron le podían poner
la mano encima.
Amandil tenía un hijo, Elendil, también capitán, y
este a su vez un hijo llamado Isildur, les suena a quienes solo han visto las
pelis del Señor de los Anillos? :D
Y la influencia de Sauron crecía y crecía en
Pharazôn, tanto que incluso le pidió cortara el Ârbol Blanco, de primeras no
deseo hacerlo por aquello de la profecía, pero dudaba, en eso que Amandil se
entera de sus planes y se lo comunicó a su hijo y nietos, entonces Isildur hizo
lo impensable, por la noche se escabucho entre los guardianes del Árbol y tomo
uno de sus frutos, como estaba disfrazado no fue identificado. Este fruto fue
plantado en secreto, y de dicho fruto surgió un árbol, y a buena hora, pues Pharazón cedió y derribó
el Árbol Blanco original, apartándose completamente de los Valar y los elfos,
llegando incluso este y sus adeptos a sacrificar a los fieles en honor a
Melkor.
Aun así, la muerte estaba entre ellos, y pronto
Pharazôn le sintió rondar a su alrededor, Sauron aprovechando le sembró más
ideas de odio, que los Valar no lo habían vuelto inmortal… pues él debía reclamar
lo que era suyo, el rey totalmente cegado acepto tal razonamiento y se preparó
para la guerra. Amandil sintió miedo pues sabia los hombres no podían ganar
contra los Valar, así que reunió a su hijo Elendil, tras darle unos consejos partió
en busca de la tierra de los Valar para pedir auxilio y perdón… pero tan solo
ha existido un hombre que logro tal hazaña… Amandil no fue visto nunca más. Elendil
reunió a los suyos, y partieron en dos barcos llevándose consigo algunos tesoros
entre ellos el nuevo Árbol Blanco.
Y advertencias llegaron a Númenor, una oscuridad y tormenta
se cernieron sobre esta, llegaron las águilas que cruzaban los cielos, los
habitantes veían todo esto con miedo al inicio, pero después la ira les nublo
la razón y gritaban contra las águilas y los Valar. Rayos comenzaron a caer sobre ellos, la
tierra se estremeció, el mar se embraveció. Pharazôn ordeno a sus barcos zarpar
rumbo a la tierra de los Valar, y llego a costas de Valinor, y pudo volver pero
el orgullo le pudo más y puso su pie mortal en tierra sagrada la cual reclamo
como suya.
Manwë invocó a Ilúvatar, este en respuesta cambio la forma
del mundo, se abrió un abismo en el mar entre Númenor y Valinor lo que provoco
toda la tropa de Pharazôn fuese tragada por el mar, en tanto este y quienes le
acompañaban en tierra fueron sepultados por un derrumbe, muriendo claro.
Además, Ilúvatar separo la tierra sagrada de la Tierra Media, y destruyo
Númenor haciendo que cayera sobre ella fuego tras esto, la isla fue hundida en
el mar con todos sus habitantes, sin importar que muchos fueran aun bebes o
niños pequeños.
Saurón al ver la destrucción tuvo miedo, pues no creyó esto
ocurriría, y para su sorpresa se vio arrastrado a las profundidades del mar,
pero como no era mortal, salió de ahí en forma de humo negro para volver a su
Torre en Barad-dûr, uso el Anillo Único para darse una nueva forma, la de un
ojo, una visión que pocos podían soportar.
A destacar el hundimiento de Númenor que recuerda a la Atlántida
y a Istar (Dragonlance) ambos lugares también destruidos por sus respectivos
dioses ante la maldad o idiotez de los humanos que residían en ellas.
En fin, cómo vamos?
Tan solo un capítulo más y terminamos el Silmarillion :D
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